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No ficción
Zelarayán mi abuelo
Zelarayán es un encuentro milagroso. Entre sus frases sonoras, sus apodos elocuentes y las cosas perdidas que lo obsesionan, y si, además, somos provincianos, la combustión se hace relato, como acá, donde "el verdadero corazón es el oído".
Zelarayán entonces es ocasión de una historia familiar, corriente que trasponemos. Lectura intensiva, verdadera agricultura, leído con todo el cuerpo, con todo el recuerdo, con el voy a hablar de mí de Shklovski sobre Maiakovski. Literatura imperdonable, la que no salva distancias: Aranda incrusta párrafo de Zelarayán/párrafo de su abuelo, un té con limón -lo llama. "Una postura, sí, pero más bien una posición de campo, una poética"/"Una cosa que recuerdo muy bien de mi abuelo es que no le interesaban los modales. Ser asqueroso o ser encantador también eran decisiones de RZ".
Mientras se lee Zelarayán, se escribe, no muchos autores dan eso. Y se escribe lo que se sabe, "absorto, es decir, agarrado por esa voz" pero "a lo escrito sobre él, voy solo. A escribir sobre él, voy con mi Abuelo".
Laura Estrin
Pablo Aranda nació el 18 de febrero de 1986 en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz. Escribió Charla de pájaros (2015).
Ricardo Zelarayán nació en Paraná en 1922 y se escondió en Buenos Aires en 2010. Pero, ojo, desde la segunda mitad del siglo XX, el secreto ¡a voces! de las literaturas de la Argentina.
