Cuento
El peso inevitable de las palomas
Al leer estos diez relatos de Carlos Yushimito, se hace evidente que nos encontramos ante un escritor que hace del lenguaje más que un vehículo, una materia plástica: Yushimito pinta con palabras. Sus historias construyen asociaciones de imágenes y capas de sentido que transforman la lectura en un viaje a la vez narrativo y sensorial. Ya sea a través de los ciegos que ven el fin de los días en un invierno interminable, del explorador que consume exotismo en el "borde del mundo", o del artista japonés que pinta palomas en París, el lenguaje desafía aquí su propia opacidad, su incapidad para nombrarlo todo, y encuentra en las metáforas, las analogías y las comparaciones los instrumentos que permiten captar las ondas que rodean la experiencia humana, aquello que vibra más allá de lo evidente. Como dice uno de los protagonistas de estas historias, "el arte debe destruir la realidad", y en esa sentencia se condensa una poética: la necesidad de quebrar la mirada cotidiana para revelar lo que late en sus grietas. Los relatos de El peso inevitable de las palomas confirman la habilidad de Yushimito para explorar lo íntimo y lo marginal, y su notable capacidad para convertir episodios mínimos en grandes revelaciones humanas.
Carlos Yushimito nació en Lima, Perú, en 1977. Estudió Literatura en la Universidad de San Marcos y recibió su doctorado en la Universidad de Brown, Estados Unidos. Ha publicado los libros de cuentos El mago (2004), Las islas (2006), Lecciones para un niño que llega tarde (2011) y Los bosques tienen sus propias puertas (2013), así como un volumen de aforismos y prosas breves titulado Marginalia. Breve repertorio de pensamientos prematuros sobre el arte poco notable de leer al revés (2015). En 2008 fue seleccionado como uno de los autores jóvenes latinoamericanos de mayor proyección por Casa de las Américas y el Centro Onelio Jorge Cardoso de Cuba, y en 2010 por la revista británica Granta como uno de los veintidós mejores narradores en lengua castellana menores de 35 años. Actualmente vive en Viña del Mar, Chile, donde es profesor e investigador de la Universidad Adolfo Ibáñez.