Poesía
Alabanza
En este culto no hay predicadores ni fieles más que Una voz que resuena desde afuera y adentro del poema: al leer, esa voz nos posee y nos conduce por lugares terrenales y no tanto. Pregonar y creer se vuelven Una sola cosa, sin jerarquías, sin distinciones, sin roles. La voz del poema es su propia carne: tiende constantemente a subvertir el límite que impone al lenguaje eso que no se puede explicar, y para lo cual se necesita valor para no callar. Los poemas de Alabanza se aferran a ese valor; se valen de ese fervor hagiográfico que gira en torno al arte de las musas.
Fradi
Giselle Hidalgo. Porteña modelo ‘82. Trabaja en comunicación y gestión cultural, escribe sobre música y libros. En 2018 editó la plaqueta autogestiva La felicidad es un concepto indie y forma parte de la antología de relatos Me cago en las disquerías (Gourmet Musical Ediciones, 2021). Es integrante del Ciclo Monserrat y este es su primer poemario.