¡Envíos a cualquier punto del país $600!

Ensayo

 

 

 

Transkenstein

Con Transkenstein de Victoria Antola aparece en escena un monstruo demorado, un cuerpo desajustadísimo que las disidencias sexogenéricas estábamos esperando con ansia y devoción: el cuerpo incapturable, la identidad insumisa, atemorizante y desestabilizadora, de un experimento emputecedor.

 

A partir de la inclaudicable novela de Mary Shelley, Franskentein o el moderno Prometeo, Antola reinstala a las personas no cis en el tren felizmente fantasmagórico del experimento y la fantasía. Porque el destino de las mostras es a menudo el que siempre fue; a saber, desarmar las ficciones identitarias de quienes jamás debieron disputarle al Estado alguna verdad. Y porque Transkenstein nace para denunciar el analfabetismo de cualquier DNI.

 

Concentrada en dar cuenta del “obrar del monstruo”, la autora retoma ideas de-formes de Michel Foucault y Lohana Berkins, de Viviane Namaste y Donna Haraway; de Camila Sosa Villada y Carolina Unrein. Con mucho orden, Victoria desordena y reparte pistas en un texto con desbordante capacidad de devenir manifiesto. Hay que darle la bienvenida a su furia. Con sus lúcidas y excitantes líneas, será posible revigorizar el lado más iracundo de las resistencias. Transkenstein llegó para decirnos qué hacer con la ley y qué seguir haciendo en la calle; cómo rediseñar a diario “el tatuaje tribal”. Éste es un libro-alerta, un libro escrito para que sepamos que aun extinguiéndose, un mundo sin género es un mundo mejor. Franco Torchia

 

 

 

Victoria Antola fue la primera en lograr el cambio de DNI en su ciudad natal, Paraná, con autorización de un juez meses antes de la sanción de la Ley de Identidad de Género, en 2011, aunque ya desde 2004 había exteriorizado su identidad elegida. Años más tarde, fue la primera mujer trans en ingresar al Banco Central como empleada.

Transkenstein, Victoria Antola

$2.500,00
Sin stock
Transkenstein, Victoria Antola $2.500,00

Ensayo

 

 

 

Transkenstein

Con Transkenstein de Victoria Antola aparece en escena un monstruo demorado, un cuerpo desajustadísimo que las disidencias sexogenéricas estábamos esperando con ansia y devoción: el cuerpo incapturable, la identidad insumisa, atemorizante y desestabilizadora, de un experimento emputecedor.

 

A partir de la inclaudicable novela de Mary Shelley, Franskentein o el moderno Prometeo, Antola reinstala a las personas no cis en el tren felizmente fantasmagórico del experimento y la fantasía. Porque el destino de las mostras es a menudo el que siempre fue; a saber, desarmar las ficciones identitarias de quienes jamás debieron disputarle al Estado alguna verdad. Y porque Transkenstein nace para denunciar el analfabetismo de cualquier DNI.

 

Concentrada en dar cuenta del “obrar del monstruo”, la autora retoma ideas de-formes de Michel Foucault y Lohana Berkins, de Viviane Namaste y Donna Haraway; de Camila Sosa Villada y Carolina Unrein. Con mucho orden, Victoria desordena y reparte pistas en un texto con desbordante capacidad de devenir manifiesto. Hay que darle la bienvenida a su furia. Con sus lúcidas y excitantes líneas, será posible revigorizar el lado más iracundo de las resistencias. Transkenstein llegó para decirnos qué hacer con la ley y qué seguir haciendo en la calle; cómo rediseñar a diario “el tatuaje tribal”. Éste es un libro-alerta, un libro escrito para que sepamos que aun extinguiéndose, un mundo sin género es un mundo mejor. Franco Torchia

 

 

 

Victoria Antola fue la primera en lograr el cambio de DNI en su ciudad natal, Paraná, con autorización de un juez meses antes de la sanción de la Ley de Identidad de Género, en 2011, aunque ya desde 2004 había exteriorizado su identidad elegida. Años más tarde, fue la primera mujer trans en ingresar al Banco Central como empleada.